viernes, 27 de noviembre de 2020

Una Historia del Cine para niños de 0 a 99 años: Chaplin (1/4)

Carlitos 

se hace 

mayor (1/4)


 

La imagen que simbolizó el arte cinematográfico en su grado máximo de pureza fue la de un desgarbado vagabundo con sombrero y traje desgastados que andaba de forma extraña con sus zapatopnes y su bastoncito flexible que no podía sostener a su poseedor. No hay nada más que decir, The Tramp (el vagabundo) en Norteamérica o Charlot como hoy lo conocemos herencia francesa, o Carlitos como se le tradujo en España al principio; no necesita mayor explicación de un personaje universal.

Por esta vez y solo en este primer capítulo, no seré yo quien glose cómo se forjó el personaje, cómo se hizo mayor. Dejaré que lo cuente su descubridor, Mack Sennet, en un libro, Como yo descubrí a Charlot, publicado en París, 1931 y traducido por el llorado Juan Piqueras en la mítica Nuestro Cinema (núm. 8 y 9, enero-febrero de 1933) .

Mack Sennet en 1916

Artículo de donde está extractado.

Juan Piqueras

Yo tenía entre mis stars al famoso comediante Ford Sterling. En esas fechas recibía un sueldo fenomenal, y, como toda vedette que se precie de serlo, me exigía más. Llegó el momento en que yo no podía satisfacer sus exigencias y decidí buscar un actor que le reemplazarse. Mis rebuscas me condujeron al Pantages Teatre de Los Ángeles. Entre los números ejecutados en una tournée que empleaba el talento poco costoso de un grupo de artistas de segundo plano, me detuve en el trabajo de un comediante.

Ford Sterling, comediante ya olvidado

Dos meses más tarde, cuando Sterling se dispuso a abandonarme, me acordé del comediante de segundo orden. No sabía en dónde podía encontrarse y hasta ignoraba su nombre. Entonces cableé a mi representante en Nueva York: 

«Póngase al habla con un joven llamado Chapman, Chamberlain o algo parecido, que interpreta segundos papeles». 

Mi representante tuvo no poco trabajo en encontrar a la persona tan vagamente indicada. Por fin, en una pequeña ciudad de Pensilvania, mi agente cayó sobre Charlie Chaplin. Entonces ganaba 50 $ semanales por trabajar en un vodevil, y cuando yo le ofrecí 125 pareció desvanecerse de felicidad. Aunque parezca extraño, hubo un momento en el que me pregunté ansiosamente si mi mano había sido todo lo feliz que yo había creído en un principio.

Carlitos y su troupe en las comedias Essany y Mutual

Charlie ensayó toda clase de tipos. Entre otros, recuerdo uno que representaba un hombre gordo. Cada uno de estos personajes me parecía carente de importancia. es necesario advertir que la concepción que había sobre el humorismo en el cinema era inflexible y muy parada. Esto perjudicó enormemente a Chaplin, que tuvo que combatir duramente con esta tradición.

Proyecto nunca realizado de Napoleón

En el primer escenario que trabajo interpretaba el rol de un vagabundo, y nosotros le rogamos lo hiciese según la tradición. Literalmente, el debió suplicar no es a su vez que le dejásemos hacerlo a su manera. 

«Si quiere usted un actor que trabaje de acuerdo con las viejas tradiciones –nos dijo concierto desplante–, ¿Porque ha venido a buscarme? Puede encontrar un hombre por 25 $ que le haga esta clase de trabajo».

Finalmente cedí. Evidentemente, él trabajó con cuidado su personaje. Un vagabundo en un hotel elegante, algo así como una situación universal. Es difícil encontrar un hombre que no haya comprobado este sentimiento de pobreza y de soledad en medio de una multitud elegante y alegre con la que no tiene ningún contacto, y no haya procurado identificarse con esta gente extraña. Charlie trataba de imitar los gestos de cuánto le rodeaban, ocultando sus puños almidonados miserables, tratando de enderezar su viejo sombrero, todo cuanto caracterizado la situación y que aún hoy mismo, forma una gran parte de su manera de trabajar.


Enlace: Concepción del personaje de Charlot: 

https://www.youtube.com/watch?v=HOUNn7kXNII 

Chaplin y su Carlitos por Cami para Nuestro Cinema

 
NOTA DEL AUTOR: TODAS LAS FOTOGRAFÍAS y vídeos ESTÁN EXTRAÍDAS DE INTERNET SIN ÁNIMO DE COMERCIAR CON ELLAS. GRACIAS DE ANTEMANO POR LA AYUDA DESINTERESADA.

 

En sucesivas entregas haré un recorrido lúdico, aunque exhaustivo sobre la HISTORIA DEL CINE con mayúscula. En un principio, va dirigido especialmente al público más joven, pero luego no excluir a nadie, como reza el título general. Por lo que cualquiera puede leerlo con el ánimo de aprender cosas en esta apasionante historia que todavía no tiene final y que nunca te las habían contado de esta manera.

En este BLOG no va a seguir un orden cronológico, sino que se irán desgranando los capítulos de forma aleatoria, ateniendo a mis gustos personales y a las anécdotas que vayan surgiendo. Más adelante, si es menester toda la obra se puede editar en libro siguiendo los cánones cronológicos al uso.

No te pierdas esta increíble aventura, que será el comienzo de una larga amistad…


Próximas entregas:
  • De actor en Europa a último director clásico
  • El cine mudo en España
  • El Club de los Poetas Tuertos: André De Toth (5/5)
  • Carlitos se hace famoso (2/3)


 

viernes, 20 de noviembre de 2020

Una Historia del Cine para niños de 0 a 99 años


El Club 

de los 

Poetas Tuertos: 

Nicholas Ray 

(4/5)





Nicholas Ray, el menos tuerto de nuestros poetas, fue un interesantísimo director galés, porque nació en Galesville, Wisconsi en 1911, no porque fuera él emigrante. Para bien o para mal, heredó (como en un ñoño relato decimonónico) el alcoholismo de su padre (un católico de origen alemán que se hizo luterano en su país de adopción) y el interés por el espectáculo de su madre.  En numerosas ocasiones no fue la primera opción de los productores a la hora de dirigir una película, aun así, tuvo la oportunidad de firmar un puñado de obras punteras: Llamad a cualquier puerta (1949), En un lugar solitario (1950), Nacida para el mal (1950), Infierno en las nubes (1951), La casa en la sombra (1951) y Hombres errantes (1951); y dos obras maestras: Johnny Guitar (1954) y Chicago, años treinta (1958).
Llamad a cualquier puerta
En un lugar solitario
Nacida para el mal
Infierno en las nubes
La casa en la sombra
Johnny Guitar
Chicago, años 30

El controvertido director Elia Kazan (su amigo y el que le introdujo en Nueva York el gusanillo del cine,) definió en una ocasión su ambigua figura: 

«Nickk era varias cosas contradictorias: un burgués y un veterano de la lucha de clases, un aristócrata en sus gustos y un campesino de espíritu, un marido fiel o un padre devoto que, no obstante, quería acostarse con todas las chicas que le atraían, quería tenerlo todo, ser disciplinado y disoluto, un santo y un pecador, modesto y arrogante, un partisano de la izquierda transigente con la derecha, un rebelde que finalmente resultaba incontrolable».
Marlon Brandon y Elya Kazan

 Esto último nos lleva a la película que lo encumbraría: Rebelde sin causa. La sociedad americana estaba muy a principios de los cincuenta preocupada por la supuesta rebeldía al de su juventud, rayana en la delincuencia. Un doctor de la cabeza, un tal Robert Kindner, sostenía esta tesis sobre la violencia adolescente que la Warner Bros. quería plasmar en una peli. Debía protagonizarla Marlon Brando y dirigirla Sidney Lumet. Pero al final, cayó en manos de Ray, quien reescribió con el productor David Weisbart una cruda historia trufada de escenas violentas y delitos, y le dio la vuelta al falaz tópico que sitúa la maldad entre los pobres y salva a los ricos como los buenos. Aunque quede mal decirlo, su éxito estuvo aparejado con la muerte, en un accidente con su coche por exceso de velocidad, una semana antes del estreno del mítico James Dean, icono de la juventud de su tiempo en tan solo dos películas.


 Enlace a Rebelde sin causa: https://www.youtube.com/watch?v=Zicc7Sygs34

A partir de aquí, Ray ya no volvió a dar con la tecla adecuada, el alcohol empezó a dirigir sus pasos e hizo el viaje de sus antepasados a la inversa. Fue uno de esos exiliados de Hollywood que se refugiaron entre drogas y alcohol en las fiestas de la España del aperturismo. Llegó de la mano de Samuel Bronton al Hollywood de bolsillo que se montó en España para dirigir Rey de reyes (1961), tras la negativa de otro de otro de nuestros tuertos, John Ford.

Tras la calamitosa experiencia de 55 días en Peking su estrella declinó (a pesar de que preparó numerosos proyectos cinegráficos o no tanto) por nuevos problemas con el alcohol y por el cáncer que se le diagnosticó, se dejó llevar a pesar de los intentos de Wim Wenders por ayudarme al contratarlo como actor para El amigo americano (1977), hasta que su cuerpo no pudo más y murió en Nueva York en 1979.

Dennis Hooper - Nicholas Ray - Wim Wenders

Quedará para siempre en nuestras retinas un espigado hombre con un parche, ora en el ojo izquierdo, ora en el ojo derecho, que luchó y vivió la vida a tragos y esta le devolvió alegrías y sinsabores a partes iguales. Y si, además, escribió varias de las páginas más interesantes de la Historia del Cine, solo resta recordarle por el nombre por el que todos lo conocimos: Nicholas Ray.


 

NOTA DEL AUTOR: TODAS LAS FOTOGRAFÍAS y vídeos ESTÁN EXTRAÍDAS DE INTERNET SIN ÁNIMO DE COMERCIAR CON ELLAS. GRACIAS DE ANTEMANO POR LA AYUDA DESINTERESADA.

 

En sucesivas entregas haré un recorrido lúdico, aunque exhaustivo sobre la HISTORIA DEL CINE con mayúscula. En un principio, va dirigido especialmente al público más joven, pero luego no excluir a nadie, como reza el título general. Por lo que cualquiera puede leerlo con el ánimo de aprender cosas en esta apasionante historia que todavía no tiene final y que nunca te las habían contado de esta manera.

En este BLOG no va a seguir un orden cronológico, sino que se irán desgranando los capítulos de forma aleatoria, ateniendo a mis gustos personales y a las anécdotas que vayan surgiendo. Más adelante, si es menester toda la obra se puede editar en libro siguiendo los cánones cronológicos al uso.

No te pierdas esta increíble aventura, que será el comienzo de una larga amistad…


Próximas entregas:
  • Carlitos se hace famoso
  • De actor en Europa a último director clásico
  • El cine mudo en España
  • El Club de los Poetas Tuertos: André De Toth (5/5)