viernes, 19 de febrero de 2021

Una de Miedo - Los Géneros Cinematográficos

Una Historia del Cine

para niños

de 0 a 99 años:

 

¿Qué echan hoy?

Una de miedo

 


 

El cine de miedo o de terror es un género cinematográfico eminentemente infantil y juvenil. Cuando se nos va notando la edad el impacto de este género se va disipando porque, salvando honrosas excepciones también es el género más fácil de realizar. El nivel de perfección demandado por el espectador es menor y la verosimilitud que le exigimos a otros géneros brilla por su ausencia en este. Con crear una atmósfera es suficiente, porque el espectador se ve inmerso en ella y busca siempre los mismos referentes. Y, si quieres salirte de ellos, estás abocado al fracaso., no hay en este cine ninguna evolución. No encontrarás ningún público tan fiel.

La versión de Otra vuelta de tuerca de Henry James (1961) con guión de Truman Capote y la maravillosa interpretación de Deborah Kerr

Si fuéramos nosotros la víctima no nos gustaría morir, pero si es un personaje de cine exigimos que muera para satisfacer nuestra necesidad de sangre cinematográfica. No nos importa cómo, ni de dónde ha salido el monstruo, ni dónde han encontrado gente tan fácil de matar, ni de lo predecible que es la situación. Cuando vamos a ver una de miedo ya sabemos lo que queremos ver, si nos lo dan ya es suficiente. No nos damos cuenta de que lo que nos produce engaña es la música estridente y los supuestos sustos no son más que un truco de sonido. Si quieres desilusionarte, prueba a ver una película sin sonido, le verás todas las costuras y te darás cuenta, a poco observador que seas, de que este tipo de cine es más ilusión todavía que los otros géneros.

Terror ingles basado en una novela de Wells, El alimento de los dioses (1976), Bert I. Gordon

En el cine de terror hay unas leyes tan inexorables como las de la física que no puedes evitar:

  • El sentido común nos dice que no entremos en un caserón deshabitado y destartalado, porque nada bueno te puede suceder, y entras de todos modos.
    Uno de mis miedos infantiles: Obsesión (El entierro prematuro), 1962. La catalepsia.
  • Si eres el mejor amigo o amiga del protagonista tienes mayor número de boletos para morir antes de la mitad de la película, y lo sabes.
    Otra franquicia, Muñeco diabólico, 1988
  • Cuando te lo has currado y con mucha imaginación y esfuerzo has conseguido matar al malo, que te traía a mal traer, aplastándolo, quemándolo, echándolo a una pileta de ácido sulfúrico, clavándole un gancho u otro elemento punzante, etc.; ya te vas a tu casa a descansar, sin darte cuenta que a tus espaldas vuelve a ponerse en pie, tenía una cría o un familiar que seguirá haciendo el mismo mal, o el instrumento que lo había convocado no se ha destruido o ha caído en unas inocentes manos que no tiene ni idea del peligro que han encontrado.
    Stanley Kubrick adaptó El resplandor (1980), novela homónima del especialista en llevar sus novelas de miedo al cine Stephen King

Estos finales abiertos son, en el mejor de los casos, una advertencia de que el mal nunca descansa y te espera a la vuelta de la esquina, o, en el peor, una suerte de que te tienes que preparar porque habrá segunda, tercera, cuarta o las que haga falta partes, con más de lo mismo y mejorados efectos especiales. Si no tenía suficientes con los estragos de la película original, los productores de la película se empeñan en inventarse una #precuela que explique los orígenes del monstruo u objeto maligno. Todo sea para exprimir todo lo que se pueda la teta de la vaca.

Terror adolescente en serie, original de Wes Craven en 1996

El cine de Terror se ha cimentado en una innumerable galería de monstruos de todos los tamaños, colores y pelajes que ha llenado tus noches de insomnio pensando que estaban todos ellos acechando debajo de tu cama. Los primeros, los clásicos que están asociados a la visión del mundo que heredamos de los románticos: nosferatus o Drácula, Frankenstein, el Gólem, los hombres lobo, el fantasma de la Ópera o del Museo de Cera, brujas, hechiceros... Luego, los grandes monstruos, que están asociados a miedos ancestrales y que arrasan con todo: dragones, King Kong, Gozzilla, el Kraken, Saurón, Fenrir...

Primera versión de un clásico, dirigido por Kurt Neumann 1958
Segunda versión igual de valiosa de David Cronenberg en 1986

Una vez agotados los castillos y fortalezas encantadas, las grandes casas señoriales venidas a menos, suntuosos hospitales psiquiátricos abandonados... se planteó la posibilidad de explorar los miedos más cercanos a nosotros, no hace falta buscarlo lejos, ni en escenarios exóticos, sino que los miedos los llevamos encima y son producto de nuestra mente enferma. Así, nace el terror psicológico en los que los directores tienen que crear una atmósfera con elementos cotidianos y con pulsiones básicas como el amor desmedido, el odio hacia el prójimo, una infancia plagada de maltratos, o simplemente psicópatas que no procesan ningún sentimiento. Otra variante, que es signo de los tiempos por el mundo cientificista en que vivimos, son las mutaciones genéticas que producen zombis, animales inteligentes y revanchistas que nos la tienen jurada, hombres desfigurados o en transformación...

El personaje de Hannibal Lecter supera el original de El silencio de los corderos (1974), Jonathan Demne

En este repaso somero al género no hay espacio para otras variantes de acuerdo a la intensificación del terror o de la puesta en escena (terror #gore), ni el cine de terror de ciencia-ficción, ni las parodias del cine de terror, que haberla haylas. La lista de variantes es ilimitada. Todos tenemos alguna referencia en la cabeza que nos da miedo y cada uno echará en falta alguno, eso no es lo importante, sino que nadie se siente seguro en un mundo tan cambiante como el que nos ha tocado vivir y, al menos, después de ver una película de miedo, salimos del cine con la sensación catártica de que no hemos sido nosotros las víctimas. Pero, ¿cómo podemos estar tan seguros? Tiempo al tiempo que nos tocará. 

¡¡¡No dejes de mirar atrás!!!
Uno de las primera películas gore, La matanza de Texas (1974), Tobe Hopper
El terror también puede venir del espacio. Alien, el octavo pasajero (1979), Ridley Scott
Una parodia por esta pareja algo casposa: Abbott y Costello contra los fantasmas (1948), por Charles Barton 1948






NOTA DEL AUTOR: ALGUNA DE LAS LAS FOTOGRAFÍAS Y VÍDEOS ESTÁN EXTRAÍDAS DE INTERNET SIN ÁNIMO DE COMERCIAR CON ELLAS. GRACIAS DE ANTEMANO POR LA AYUDA DESINTERESADA.

 

En sucesivas entregas haré un recorrido lúdico, aunque exhaustivo sobre la HISTORIA DEL CINE con mayúscula. En un principio, va dirigido especialmente al público más joven, pero luego no excluir a nadie, como reza el título general. Por lo que cualquiera puede leerlo con el ánimo de aprender cosas en esta apasionante historia que todavía no tiene final y que nunca te las habían contado de esta manera.

En este BLOG no va a seguir un orden cronológico, sino que se irán desgranando los capítulos de forma aleatoria, ateniendo a mis gustos personales y a las anécdotas que vayan surgiendo. Más adelante, si es menester toda la obra se puede editar en libro siguiendo los cánones cronológicos al uso.

No te pierdas esta increíble aventura, que será el comienzo de una larga amistad…


Próximas entregas:

  • Carlitos se hace mayor (4/4)
  • El marxismo según los Hermanos Marx (2/3)
  • De analógico a digital (2/2)
  • Una de música: los géneros cinematográficos (3/5)

#términoscine

#Cine gore o splatter es el que pone énfasis en la forma en que muere el personaje, mostrado en una teatralización extrema, de forma cruda y sin contemplaciones con el espectador. No escatima en litros de sangre y en miembros amputados para matar sin remordimientos.

#Precuela es el feo término que se emplea para nombrar a las películas innecesarias, que alangan una serie intentando hacernos ver cual fue el origen años antes del malo de la película o del objeto que lo ha conjurado.