viernes, 23 de julio de 2021

Frank Capra: El nombre delante del título (2/3)

UNA HISTORIA

DEL CINE

PARA NIÑOS

DE 0 A 99 AÑOS:

EL MUNDO SIEMPRE 

PUEDE SER MEJOR

PARA FRANK CAPRA




Con el mejor respaldo de los cinco Óscar obtenidos por Sucedió una noche (1934), Capra ya se creía en condiciones de lograr una tercera meta: convertirse en el primer director de cine en que su nombre figuró en las luces de las marquesinas por encima del título y del nombre de los actores.

Frank Capra, Clark Gable y Claudette Colbert en el set de Sucedió una noche

Y lo que tenía que decir era mejor que valiera la pena decirlo, porque El secreto de vivir (1936) fue el primer filme en el cual conseguí el más alto estatus cinematográfico: obligué a Cohn a colocar mi nombre delante del título Frank Capra: El secreto de vivir todos mis siguientes iban a llevar la misma obsesiva marca de fábrica.

 

Cartel de El secreto de vivir en el que Capra aparece en lo más alto

A partir de un argumento defendido a capa y espada por el propio Capra a pesar de las reticencias de muchos por el comportamientos algo cándido del protagonista, el Mr, Deeds del título original, el director vierte su inconfundible estilo para tejer una historia honesta y coherente por los cuatro costados, gracias sobre todo a la interpretación de Gary Cooper, la perfecta encarnación de todos los valores humanos que transmite el film. Además, contó con la inestimable ayuda de un Jean Arthur en su mayor apogeo que interpreta el papel de la arribista periodista que enamora, primero, el ingenuo heredero y después se enamora de él porque ve lo que representa Deeds. Se convertiría además en su actriz fetiche en esta década. 

No todo es trabajar. Capra y Cooper durante un descanso del rodaje de Mr. Deeds Goes to Town

Al final, Capra tuvo la razón. Un nuevo éxito en taquilla y otra estatuilla de la Academia que él mismo dirigía, como mejor director.

9ª Ceremonia el 4 de marzo de 1937: Paul Muni (The Story of Louis Pasteur), Luise Rainer (The Great Ziegfeld) y Frank Capra (Mr Deeds Goes to Town)

Su siguiente película, Horizontes perdidos (1937) costó dos millones, cuatro veces más que la película más cara de la Columbia hasta ese momento. Tras un primer pase por sorpresa que no tuvo éxito, Capra quitó los dos primeros rollos y, tras un segundo pase, la película de “propaganda” antibélica funcionó muy bien en taquilla.

Marquesina de la película en una sala de cine

 

Con el enésimo triunfo del modelo el director encima del título, fue el reclamo perfecto para que se dejarán contratar por la Columbia otros directores de renombre John Ford, Georges Stevens, Leo McCarey en busca de mayor libertad creativa.

Tarjeta de vestíbulo de Lost Horrizon

Tras un año en blanco por problemas con la productora y con Harry Cohn. Distribuyeron en Inglaterra una película titulada Búscame una novia como si estuviera dirigida por Capra. Cuando se enteró discutió con Harry Cohn y se despidió. Pero el gerifalte le amenazó con que estaba bajo contrato y que no iba a poder dirigir en ningún otro sitio. Capra los metió en juicios en Hollywood, pero lo perdió porque no tenía jurisdicción allí, luego le pasó lo mismo en Nueva York y él terco tanto como el productor, metió en juicio sala productoras en Londres y ante la posibilidad de la bancarrota de Columbia, Cohn El director ganó el pulso y volvió reforzado a la Columbia para hacer Vive como quieras y eso que comprar los derechos de la obra teatral costó dos cientos mil dólares.

Era uno de los gigantes del cine, con una enorme cantidad de todo lo que los gigantes del cine tienen en común: redaños, imaginación, y un amor apasionado de las películas. En algunos aspectos lo superaba todos.

Mientras en España en el río Ebro se está decantando la Guerra civil en favor de los sublevados, en Norteamérica Frank Capra llega al ecuador de su vida y hace balance. Se sorprende de que haya conseguido por sus humildes orígenes los tres propósitos que se había marcado: controlar todos los aspectos de sus películas, conseguir el Óscar al mejor director y película y colocar su nombre delante del título de sus films. En sus propias palabras: 

Un Don Nadie se había convertido en un Don Alguien”. 

Curiosa fotografía promocional de You Can't Take It Wiht You

Pero, no quiere dormirse en los laureles y se prepara para la segunda parte de su carrera con un nuevo reto, volver a sus orígenes y representar en la pantalla los problemas de los hombres de la calle, dejando los grandilocuentes argumentos para otros directores. Vive como quieras es su primera oportunidad de realizarlo.

La obra trataba de una despreocupada familia de rebeldes -y de algunos de fuera que se unían a ellos como “familia”- que vivían en una perfecta Concordia, hallando la felicidad en expresión individual; haciendo las cosas que siempre habían deseado hacer, aunque las hicieran mal.

Capra hace girar su cine entre el binomio del bien y del mal, aunque se le tache de ingenuo. Sabe perfectamente que tiene en sus manos el arma que muchos predicadores deseaban para sí mismos, el lenguaje universal del cine que podía transmitir de una forma mucho más entretenida a las audiencias cinematográficas que cualquier discurso o sermón.

En el rodaje se lo debieron pasar igual de bien que los espectadores al verla

 

En la película el conflicto principal está entre la posibilidad de devorar al prójimo o de amarlo y, por supuesto, en su cine ganará siempre lo segundo, juntando al villano y al héroe al final de la trama en el mismo carril. No hacía falta eliminar al villano, sino conducirlo al bien.

Los cuatro acertados protagonistas: Lionel Barrymore, James Stewart, Jean Arthur y Edward Arnold

En los cuatro papeles principales contó con cuatro primeros espadas que no defraudaron a los que habían confiado en ellos. Todo en palabras del propio Capra en su autobiografía.

Uno podía creer que el joven [James] Stewart podría rechazar el patrimonio de su padre..., un reino en Wall Street.

Para interpretar a Alice -el único miembro acuerdo de los geniales idiotas,- llamé a la más espléndida actriz de la época, Jean Arthur, la de la voz ronca que se rompí en un millar de tintineantes campanillas.

Cuando lo entreviste para el papel del abuelo Vanderhoff [Lionel Barrymore] estaba tullido por la artritis sus manos codos pies y rodillas estaban tan rígidos y nudosos como las raíces de un viejo roble. No podía caminar o coger una cuchara; necesitaba una inyección cada hora para aliviar el tremendo dolor punto su cuerpo era una ruina. Pero no su verbo. ‘Interpretaré el papel con muletas -dijo con una carcajada- solo enyéseme un pie para justificarlas.

Y ahora, el señor Anthony P. Kirby,  el villano de la función. Era el drama, las entrañas del filme. Yo deseaba solo un actor, y pospuse la película dos meses para conseguirlo: Edward Arnold. Podía ser tan untuoso como un director de funeral, y tan frío y despiadado como un jefe de la Cosa Nostra.

A pesar de perder a su hijo John cuando iba a dar por vez primera un pase a la Prensa Internacional, el filme no defraudó al público que acudió a las salas a verlo y en los premios de la Academia gana los Óscar a la mejor película y al mejor director del año 1938.

Entrega del premio al mejor Director por  You Can't Take It Wiht You

Tras desistir de hacer una película sobre el compositor Chopin, con Marlene Dietrich como actriz, Capra quería irse del estudio pero no lo hizo porque sus colaboradores, Harold Winston y Chester Stitch, le pasaron un argumento en tres páginas que le enfrascaría en una nueva producción: Caballero sin espada (1939). Viajó a Washington para documentarse de primera mano los entresijos del Senado y de todos los detalles necesarios para recrear el interior del edificio en el estudio. Como era una réplica de una pieza con tres alturas distintas, tuvo que inventar el proceso de grabar todo con distintas cámaras a la vez para no tener que desplazar las posiciones cada vez que quería cambiar de escenario.

Durante el rodaje de Mr. Smith Goes to Washington

La historia era un duplicado del formato villano / héroe de Vive como quieras. No tuvo muchas dudas en quienes iban a ser los protagonistas: para el héroe y comediante desechó la opción de Gary Cooper, confiando de nuevo en James Stewart, volvió a apostar por Jean Arthur y Edward Arnold, para dar vida a la heroína y al veterano Jefe político, y fichó, por su porte senatorial, a Claude Rains, como el villano de la película. Pero, para elegir al resto de personajes empezó un pequeño calvario porque él quiso. Había 180 papeles y muchos extras y Capra se empeñó en entrevistar personalmente a todos los candidatos, cuatro para cada papel. Quien sepa multiplicar ya tiene tarea. Su idea era darle a cualquier papel o extra, por insignificante que fuera, la importancia de un protagonista, para que no fuera un actor interpretando a un personajes, sino la persona que representaba su papel. 

Capra con los tres primeros espadas (Steward, Arthurd y Arnold)  de Mr. Smith Goes to Washington

Al final, el tiempo y los resultados le dieron la razón al “macarroni”, que se encontró con una campaña en contra de la película por los Jefes de Prensa del Senado que achacaron ciegamente a la película de un ataque a la democracia y no una exaltación como la vieron los espectadores. En su estreno se olvidaría toda polémica, porque hacía dos meses que había comenzado la II Guerra Mundial, y en los Óscar no ganó ninguna de las nueve candidaturas por el pecado de competir el mismo año que lo hacía Lo que el viento se llevó.


Barbara Stamwick frente a Capra ante la atenta mirada de Gary Cooper en una pausa de Meet John Doe

Aquí acabó el contrato con la Columbia. A pesar de la predicción de Harry Cohn de un lacónico: “Volverás”, Capra y Riskin consiguieron de la Warner un carta blanca para hacer su siguiente película, Juan Nadie (1941), siendo ellos los propios productores del film y llevándose los beneficios, aunque abonando eso sí, cien mil dólares cada uno para la productora independiente que llevaba su nombre. Una vez conseguida la historia con un tratamiento original de Richard Connell, Capra y Riskin volvieron a su refugio cuando escribían al alimón en una cabaña en el desierto llamada La Quinta. El guion salió como un tiro, pero resultó de fogueo porque no consiguieron un final a la altura del resto de lo escrito. Nadie a quien se consultó supo rematarlo, y al final se decidieron por rodar cuatro finales que el tiempo les diría cuál iba a ser el más satisfactorio. Todos los actores en que pensaron para los principales papeles aceptaron sin leer el guion: Gary Cooper, Barbara Stamvyck, Edward Arnold, Walter Brennan, James Gleason y Spring Biyngton. Los pases con los cuatro finales no convencieron a nadie y a última hora alguien les dio la solución por carta: no se podía suicidar y había que devolver a John Doe a la gente del pueblo de donde había salido y ser salvado por todos los indigentes amigos suyos que le pedían que no se hiciese. Así, esta película con cinco finales, como la apodó Capra, se ganó nuestros corazones.

La efímera Frank Capra Productions Inc. en lo más alto del cartel de Meet John Doe

Lamentablemente, aunque la película yo beneficios llegó el fisco y se llevó gran parte de ellos por lo que no tuvieron más remedio que disolver la sociedad Frank Capra Productions, Inc y tuvo que seguir pagando el crédito que habían pedido para sufragar la producción.


Mientras tanto, ocurrió algo que, no por inesperado, era más grave, el ataque de los aviones japoneses a Pearl Harbor, que cambió la historia general del mundo y particular de Frank Capra. Como muy pronto veremos.

"No se vayan todavía, aún hay más..." Todavía le queda a esta pareja una película juntos

 

 

NOTA DEL AUTOR: ALGUNA DE LAS LAS FOTOGRAFÍAS Y VÍDEOS ESTÁN EXTRAÍDAS DE INTERNET SIN ÁNIMO DE COMERCIAR CON ELLAS. GRACIAS DE ANTEMANO POR LA AYUDA DESINTERESADA.

 

    En sucesivas entregas haré un recorrido lúdico, aunque exhaustivo sobre la HISTORIA DEL CINE con mayúscula. En un principio, va dirigido especialmente al público más joven, pero luego no excluir a nadie, como reza el título general. Por lo que cualquiera puede leerlo con el ánimo de aprender cosas en esta apasionante historia que todavía no tiene final y que nunca te las habían contado de esta manera.

En este BLOG no va a seguir un orden cronológico, sino que se irán desgranando los capítulos de forma aleatoria, ateniendo a mis gustos personales y a las anécdotas que vayan surgiendo. Más adelante, si es menester toda la obra se puede editar en libro siguiendo los cánones cronológicos al uso.

No te pierdas esta increíble aventura, que será el comienzo de una larga amistad…

Próximas entregas

  • El cine durante el franquismo
  • Los directores quieren independizarse del estudio
  • Los directores hijos de la televisión
  • El mundo siempre puede ser mejor para Capra (3/3)



 

viernes, 16 de julio de 2021

Érase una vez una Caza de brujas

UNA HISTORIA

DEL CINE

PARA NIÑOS

DE 0 A 99 AÑOS:

LOS 10 DE HOLLYWOOD 

Y LAS LISTAS NEGRAS




Érase un vez un poderoso país que no tenía rey, solo un presidente que a veces se dejaban mangonear, unas veces por los senadores del partido rojo y otras por los senadores del partido azul. Así, después de una segunda gran guerra que afectó a todos los países del mundo, el senador rojo por Wisconsin, James Raymond McCarthy, proclamó a los cuatro vientos que en todo el país había un grupo de brujos que se reunían en un aquelarre llamado Partido Comunista de los Estados Unidos, en donde planeaban socavar los cimientos de tan majestuoso país con acciones subversivas de todo tipo. 

A partir de su nombre surgió el concepto macartismo

Ni corto ni perezoso, reunió a su equipo para desenmascarar a estos hechiceros que, como cucarachas, se colaban por todos los rincones. Contó con la ayuda inestimable de numerosas ligas, como la Legión norteamericana, la Legión de Decencia, los Caballeros de Columbus, los Hermanos de la Revolución Americana o la asociación de padres y maestros; para crear una Comisión de Actividades Antiamericanas que limpiara el país de estos indeseables, como limpió Hércules las caballerizas del rey Elide, desviando el río de la Historia en el caso de McCarthy.

El presidente de izquierdas que permitió la infiltración de los comunistas

Como no pudo ser de otra forma, puso también el ojo en una ciudad, a la que todo el mundo miraba con admiración, llamada Hollywood. Al parecer, no todo relucía como se hacía creer, ya que entre sus habitantes había también muchas brujas y hechiceros que carcomían los cimientos de tamaña nación. El producto que la ciudad vendía al exterior, las películas, era muy propicio para que las brujas hicieran sus sortilegios. Podían meter ponzoña, sobre todo en los guiones, para propiciar que el antiguo aliado soviético, que ahora era el nuevo enemigo, superase en poder al norteamericano. Ya no eran los aliados para luchar contra los nazis, sino que tras el final de la guerra era el mayor peligro para la soberanía de los Estados Unidos y los brujos infiltrados perseguían romper el nuevo orden internacional perfilado tras la guerra.

Parnell Thomas, un en verdad pequeño gran hombre

Como había demasiados de estos hechiceros en la ciudad había que ponerse manos a la obra y comenzar la Caza de brujas. Para ello, McCarthy contaba con que los denunciasen sus mismos compañeros, por lo que creó la conocida como Comisión Parnell Thomas, por el nombre de su presidente. Hombre de tan altas miras como de baja estatura, se pasó toda la comisión sentado en una voluminosa guía telefónica para parecer más alto. 

Parnell y Robert Taylor a partir un piñón

Por un lado, convocaron a 19 testigos amistosos que de forma más o menos pintoresca se sorprendían de la presencia de tantas brujas en Hollywood y su deseo de que se actuara con mano dura con ellos y, por otro lado, a 19 testigos inamistosos que sabían a ciencia cierta por el FBI que participaron en el aquelarre, para que se auto inculparan y dieran otros nombres. Al final, se montó un algazara de muy señor mío y solo pudieron declarar 10, de los 19 inicialmente, previstos por todo el eco que tuvo la comparecencia en la prensa. El undécimo, Bertolt Brecht, como era extranjero huyó a Canadá y luego a Suiza, y a los ocho restantes se le citó para una nueva comparecencia, que nunca tuvo lugar.

De derecha a izquiera de la foto: Adrian Scot, Edward Dymitric, Samuel Omitz, Lester Cole, Herbert Biberman, Albert Maltz, Alvah Bessie, John Howard Lawson, Ring Lardner Jr. y Dalton Trumbo que no aparece en la foto

Estos profesionales del cine, que se les llamará desde entonces los 10 de Hollywood, quedarán expuestos a un proceso expiatorio que les convertía en cabezas de turco. Tampoco contaron con la ayuda de sus jefes. Los productores más importantes se reunieron en el hotel Waldorf Astoria para despedirlos y juramentarse para no contratar nunca elementos subversivos y antipatriotas como ellos. La verdad es que estaban más preocupados por el descenso de las recaudaciones debido a la presión de las ligas antis amigas de McCarthy que de los posibles aquelarres. Para mayor escarnio público,  los 10 fueron condenados por desacato al Congreso a una multa de mil dólares y a un año en las mazmorras. Y lo que fue más decisivo para el resto de sus vidas, ya no iban a ser admitidos en ningún estudio y se tuvieron que buscar la vida en otra parte.

El décimo, Dalton Trumbo. A su lado, John Howard Lawson, otro de los 10 en una muestra de apoyo

El mundillo de los que trabajaban en el cine se posicionó en dos bandos, los que no querían tomar partido o manifestaban la conveniencia de la purga y los que se mostraron abiertamente en contra de la medida, que no dejaba de ocultar un intento por parte de los estudios de rebajar los salarios a sus trabajadores. Como no, formaron un Comité de apoyo, y muchos de ellos se personaron, con rostros conocidos de la pantalla como Bogart y Bacall a la cabeza, en Nueva York para apoyar a los 10 en su declaración. No dejó de ser agua de borrajas, porque con el tiempo agacharon la cabeza y se dedicaron a lo suyo rezando para que no se les convocara en la nueva Comisión.

Un día en Nueva York

Tras el éxito de la primera Comisión no quedó ahí la cosa y la Caza de brujas se intensificó. Le siguió una segunda, presidida en esta ocasión por John S. Wood. Con esta recabaron el testimonio de más de un centenar de testimonios, la mitad abiertamente hostiles al interrogatorio y que se acogieron a la Quinta Enmienda (todo ciudadano norteamericano tiene derecho a no declarar en contra de sí mismo) para no declarar.

En una manifestación de apoyo a los 10 de Hollywood

Pero, otros cincuenta y ocho adoptaron actitudes amistosas. La mayoría de estos últimos eran comunistas “arrepentidos” que delataban a sus ex compañeros. Entre los más destacados citar dos. Edward Dymitric, integrante del grupo de los 10 que fueron encarcelados, por lo que salió de la mazmorra y pudo integrarse de nuevo en la industria del cine. 

Dymitric declarando

Y Elia Kazan quien en principio se negó a dar ningún nombre, pero por la amenaza de los estudios de que no volvería a dirigir más, volvió a hacer una larga declaración en la que se inculpó, dio nombres e hizo una decidida denuncia del comunismo. No solo eso, sino que al día siguiente publicó en un anuncio en el New York Times su propia declaración y en su cine aparecieron numerosos personajes y situaciones en las que aparece el tema de la delación: Viva Zapata, Fugitivos del terror rojo o La ley de la calle, su manifiesto más claro justificativo de su actuación.

Elia Kazan

La mayoría de los testimonios amistosos emplearon la misma táctica con el ánimo de quedarse entre Pinto y Valdemoro. Por un lado no querían ser señalados como comunistas y, por otro, se cuidaban de citar solo nombres de compañeros de aquelarre que ya habían sido delatados con anterioridad y eran conocidos por toda la opinión pública: con la peregrina idea de que así se justificaban moralmente con las dos partes y podían seguir sus vidas como si no hubiera ocurrido nada. Evidentemente, fue así, pero a partir de entonces tuvieron que justificar siempre su actitud.

Todos en contra de las Listas negras

En esta segunda comisión no hubo detenciones, aunque, eso sí, se creó lo que se llamó una lista negra con los profesionales del cine que habían sido considerados filo comunistas, quienes vieron limitada su capacidad de acción, en una industria, que a río revuelto había conseguido disminuir considerablemente los emolumentos de todos los que vivían del cine, o directamente vetados en esa actividad. Así, algunos de los integrantes de los 10 y de la lista negra abandonaron el cine y otros volvieron a la vieja Europa a trabajar allí. El caso más significativo fue el de Chaplin que cuando se enteró en Londres que se le había convocado para declarar se afincó en Suiza y no volvió, filmando, además, una crítica solapada a la caza de brujas en Un rey en Nueva York. En última instancia y sobre todo en el gremio de los guionistas, tuvieron que quitar el nombre de sus trabajos y buscar a una persona real, que también fuera escritor, para firmar sus guiones. El caso de Dalton Trumbo fue el más reseñable porque de esta guisa consiguió en Óscar al mejor argumento por Vacaciones en Roma.


La caza de brujas duró una década y al final de este cuento el tiempo ha puesto a cada uno en su sitio. No se puede hablar de vencedores, ni de vencidos, solo de una mayor o menos trascendencia. Los productores pudieron recuperar parte del crédito y de la recaudación, pero les salió a continuación un antagonista mucho peor que el comunismo, la televisión. Los trabajadores del cine salvaron el culo y tras acabar la tormenta siguieron trabajando codo con codo los pros y los antis, aunque muchos empezaron a ver que el estudio no era todo y que podían embarcarse en sus propias aventuras. Y el público se encontró con dos subgéneros que alimentaron las pantalla, el cine bélico y de espías sobre la guerra fría y el terror psicológico de la invasión soviética o de extraterrestres que lo simbolizaban.

“De mi generación somos muy pocos los que no hemos traicionado nuestra postura, los que no dimos nombres de otras personas. Esto es terrible. Y uno no se recupera de ello. No sé cómo se pueden recuperar uno de semejante traición que difiere enormemente de la de un francés, por ejemplo, que fue delator de la Gestapo para poder salvar la vida de su esposa; es otro tipo de colaboración. Lo malo de la izquierda americana es que traicionó por salvar sus piscinas.” Orson Welles, 1964 Film Ideal.

Y por último hubo justicia divina en contra de los inquisidores, que una vez terminado su trabajo se mostraron humanos y con los mismos defectos que los acusados. El presidente de la primera Comisión, Parnell Thomas fue denunciado por malversación de fondos y “compartió mazmorra” con dos de los 10, Lester Cole y Ring Lardner, que tuvieron una pequeña recompensa moral. Y el todopoderoso McCarthy no se cortó en investigar en otros muchos sitios hasta que mordió en hueso duro, al intentar interrogar a los militares, y perdió poder, sus compañeros senadores le dieron la espalda y fue destituido de su cargo y acabó su vida poco después alcohólico a los 48 años.

Mucho ruido y pocas nueces

El maccartismo fue producto de su época, pero se cebó en el mundo del cine. En el fondo, es muy discutible su capacidad real de influencia en la opinión pública, pero no dejaba de ser el mejor escaparate para promocionar el invento.

Y colorín verdolado este cuento de terror ha terminado...

 

NOTA DEL AUTOR: ALGUNA DE LAS LAS FOTOGRAFÍAS Y VÍDEOS ESTÁN EXTRAÍDAS DE INTERNET SIN ÁNIMO DE COMERCIAR CON ELLAS. GRACIAS DE ANTEMANO POR LA AYUDA DESINTERESADA.

 

    En sucesivas entregas haré un recorrido lúdico, aunque exhaustivo sobre la HISTORIA DEL CINE con mayúscula. En un principio, va dirigido especialmente al público más joven, pero luego no excluir a nadie, como reza el título general. Por lo que cualquiera puede leerlo con el ánimo de aprender cosas en esta apasionante historia que todavía no tiene final y que nunca te las habían contado de esta manera.

En este BLOG no va a seguir un orden cronológico, sino que se irán desgranando los capítulos de forma aleatoria, ateniendo a mis gustos personales y a las anécdotas que vayan surgiendo. Más adelante, si es menester toda la obra se puede editar en libro siguiendo los cánones cronológicos al uso.

No te pierdas esta increíble aventura, que será el comienzo de una larga amistad…

Próximas entregas
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